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2011-09-18 | Derechos Humanos

Falleció un chileno de excepción: El obispo Helmut Frenz

Juan Pablo Letelier : Vicepresidente del Senado


Ha fallecido un chileno de excepción, el Obispo Luterano Helmut Frenz. Este pastor nacido en Hamburgo en 1933, llegó a Chile en 1965 como misionero de la Iglesia Evangélica Luterana, dedicando su labor pastoral al servicio de las personas más pobres y desamparadas, en los campamentos y poblaciones de Concepción, especialmente de Hualpencillo.

En 1970, fue elegido Obispo por el Sínodo Episcopal de la Iglesia Evangélica Luterana de Chile, trasladándose a Santiago, continuando con su labor social, para lo cual creó la Organización Ecuménica “Diaconía”.

Dando muestras de su profundo compromiso social, con los más pobres, los necesitados y perseguidos, al sobrevenir el Golpe Militar de 1973, fundó la Comisión Nacional de Ayuda a los Refugiados (CONAR), reconocida por el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y que permitió que en los primeros meses después del Golpe, pudieran salir del país en calidad de refugiados, alrededor de 7 mil extranjeros que vivían en Chile.

Posteriormente, en una iniciativa ecuménica y solidaria, en conjunto con el Cardenal Raúl Silva Henríquez, organizó el Comité de Defensa de Derechos Humanos, bajo el nombre de “Comité de Cooperación para La Paz en Chile”, más conocido como “Comité Pro Paz”, siendo su presidente junto con Obispo Católico Fernando Ariztía Ruiz.

El Comité Pro Paz estuvo conformado por representantes de las iglesias bautista, metodista, pentecostal, ortodoxa, además de la Iglesia Católica y Luterana. Instancia en la que también participó la comunidad judía. Esta fue la primera entidad que trabajó sistemáticamente por la defensa de los derechos humanos, la defensa de la vida y la libertad de las personas perseguidas por la dictadura militar.

De su incesante trabajo, surgieron programas de apoyo jurídico, laboral, salud y psicológico, desplegados en todo el país, llevando apoyo y consuelo a tantas miles de víctimas y familias que comenzaban a vivir el calvario de no saber donde estaban sus seres queridos, que en consultas sin respuestas o recursos de amparos siempre rechazados, se iba configurando la dramática realidad de los ejecutados políticos, de los detenidos desaparecidos y miles de torturados.

En ese trabajo estuvo día y noche, el Obispo Helmuth Frenz. Pero la situación era adversa, la vieja casona de calle Santa Mónica, y las decenas de voluntarios y profesionales que allí servían, vivían permanentemente amenazados, vigilados, siendo muchas las provocaciones y presiones del régimen, al no tener un paraguas jurídico de funcionamiento. La primera víctima directa de esa persecución al Comité, fuel el propio Obispo Helmut Frenz, quien fue expulsado del país en octubre de 1975.

Pero la persecución estaba desatada contra el Comité Pro Paz, en noviembre, los sacerdotes Patricio Cariola, Fernando Salas, Rafael Maroto, Gerardo Whelan, los abogados José Zalaquett, Álvaro Varela y Marcos Duffau fueron detenidos, acusados de colaborar con los marxistas para asilarse en las embajadas.

El mismo General Pinochet pidió al Cardenal Silva cerrar el Comité, aduciendo que “el mencionado organismo es un medio del cual se valen los marxistas-leninistas para crear problemas que alteran la tranquilidad ciudadana y la necesaria quietud. Será pues, un positivo paso para evitar males mayores, el disolver el mencionado Comité”.
En una dolorosa decisión, los directivos del Comité Pro Paz, decidieron disolverlo, el 31 de Diciembre de 1975.

Como una forma de suplir esa perdida y de mantener una estructura de apoyo y denuncia de las violaciones a los derechos humanos que se sucedían en el país, el Arzobispado de Santiago, creó la Vicaría de la Solidaridad, como una entidad de Derecho Canónico, frente a la cual el régimen militar le sería más difícil actuar tan impunemente.
Por su parte el Obispo Helmut Frenz en conjunto con las iglesias evangélicas crearon la Fundación de Ayuda Social de la Iglesias Cristianas, FASIC, que junto con la Vicaría se transformaron en los baluartes más sólidos en la defensa de los derechos humanos de miles y miles de víctimas de represión de la Dictadura Militar.

Helmut Frenz, alemán de nacimiento, chileno por adopción jugó un rol fundamental y relevante en esos días aciagos de represión y muerte, pero posteriormente fue uno de los más preclaros difusores de la lucha por la libertad, la solidaridad y la justicia social en nuestro país, denunciando en cada rincón de Chile y en cada tribuna en el mundo, los horrores que significaron los crímenes de lesa humanidad cometidos en esos años. El pueblo chileno lo reconoce junto al Cardenal Silva Henríquez en esa incesante lucha por la dignidad de las personas.

Sin duda que el premio más significativo que recibió en su vida, fue la nacionalidad chilena otorgada por gracia, en 2007, por la Presidenta Bachelet. Si siempre se sintió chileno, el recibir esa distinción lo llenó de orgullo y satisfacción, el país al que había llegado como misionero 42 años antes, lo reconocía como uno de los suyos.

En la ceremonia de otorgamiento de la nacionalidad chilena, la Presidenta de la República, haciendo eco del sentir una gran mayoría de chilenos, expresó que “ningún poder pudo apartar a Chile del corazón de Helmut Frenz, ni a él del corazón de millones de chilenos y chilenas que lo reconocemos como uno de los héroes de la paz”.
Posteriormente, en una iniciativa ecuménica y solidaria, en conjunto con el Cardenal Raúl Silva Henríquez, organizó el Comité de Defensa de Derechos Humanos, bajo el nombre de “Comité de Cooperación para La Paz en Chile”, más conocido como “Comité Pro Paz”, siendo su presidente junto con Obispo Católico Fernando Ariztía Ruiz.

El Comité Pro Paz estuvo conformado por representantes de las iglesias bautista, metodista, pentecostal, ortodoxa, además de la Iglesia Católica y Luterana. Instancia en la que también participó la comunidad judía. Esta fue la primera entidad que trabajó sistemáticamente por la defensa de los derechos humanos, la defensa de la vida y la libertad de las personas perseguidas por la dictadura militar.

De su incesante trabajo, surgieron programas de apoyo jurídico, laboral, salud y psicológico, desplegados en todo el país, llevando apoyo y consuelo a tantas miles de víctimas y familias que comenzaban a vivir el calvario de no saber donde estaban sus seres queridos, que en consultas sin respuestas o recursos de amparos siempre rechazados, se iba configurando la dramática realidad de los ejecutados políticos, de los detenidos desaparecidos y miles de torturados.
En ese trabajo estuvo día y noche, el Obispo Helmuth Frenz.

Pero la situación era adversa, la vieja casona de calle Santa Mónica, y las decenas de voluntarios y profesionales que allí servían, vivían permanentemente amenazados, vigilados, siendo muchas las provocaciones y presiones del régimen, al no tener un paraguas jurídico de funcionamiento. La primera víctima directa de esa persecución al Comité, fuel el propio Obispo Helmut Frenz, quien fue expulsado del país en octubre de 1975.

Pero la persecución estaba desatada contra el Comité Pro Paz, en noviembre, los sacerdotes Patricio Cariola, Fernando Salas, Rafael Maroto, Gerardo Whelan, los abogados José Zalaquett, Álvaro Varela y Marcos Duffau fueron detenidos, acusados de colaborar con los marxistas para asilarse en las embajadas.


En la ceremonia de otorgamiento de la nacionalidad chilena, la Presidenta de la República, haciendo eco del sentir una gran mayoría de chilenos, expresó que “ningún poder pudo apartar a Chile del corazón de Helmut Frenz, ni a él del corazón de millones de chilenos y chilenas que lo reconocemos como uno de los héroes de la paz”.


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