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2013-01-08 | Noticias de Chile

El Estado de Chile y la cuesti├│n mapuche


Nadie puede justificar desde ning´┐Żn punto de vista los hechos que terminaron con el asesinato de un matrimonio de agricultores en un atentado incendiario en Vilc´┐Żn. Se debe buscar y castigar a los culpables. Pero ser´┐Ża un error pol´┐Żtico de proporciones activar toda la fuerza y poder coercitivo del Estado de una manera territorial e indiscriminada. Ello inevitablemente ser´┐Ż percibido como una venganza contra el pueblo mapuche y no un acto destinado a sancionar a los culpables.

Fuente: El Mostrador

Si los gobernantes de un Estado insisten en solucionar un problema social recurriendo al mismo instrumental jur´┐Żdico y pol´┐Żtico que est´┐Ż en el origen de ellos, el problema en cuesti´┐Żn solo se har´┐Ż m´┐Żs grande e irreductible en el futuro. Eso es lo que viene ocurriendo en La Araucan´┐Ża desde hace 100 a´┐Żos, y particularmente despu´┐Żs de 1990, imponi´┐Żndose la autoridad del Estado con un arsenal que oscila entre peque´┐Żo fomento productivo, un poquito de tierras y muchos polic´┐Żas.

El riesgo actual de esas relaciones es que el conflicto violento se haga end´┐Żmico y leg´┐Żtimo para la mayor´┐Ża del pueblo mapuche ´┐Żlo que no ocurre todav´┐Ża´┐Ż, e introduzca una distorsi´┐Żn total de gobernabilidad en el pa´┐Żs variando a conflicto de autodeterminaci´┐Żn. Entonces habr´┐Ża ganado la opci´┐Żn violentista.

Nadie puede justificar desde ning´┐Żn punto de vista los hechos que terminaron con el asesinato de un matrimonio de agricultores en un atentado incendiario en Vilc´┐Żn. Se debe buscar y castigar a los culpables. Pero ser´┐Ża un error pol´┐Żtico de proporciones activar toda la fuerza y poder coercitivo del Estado de una manera territorial e indiscriminada. Ello inevitablemente ser´┐Ż percibido como una venganza contra el pueblo mapuche y no un acto destinado a sancionar a los culpables.

La acumulaci´┐Żn hist´┐Żrica de hechos y su escalada actual obligan a pensar en la ra´┐Żz del problema. Y ella est´┐Ż, si no exclusivamente, en gran medida marcada por la forma como el Estado de Chile cre´┐Ż ´┐Żchilenos´┐Ż e integr´┐Ż el territorio de La Araucan´┐Ża. Con enormes hitos de violencia documentados incluso por sus propios actores directos, como lo explicitan los informes del Coronel Cornelio Saavedra, jefe militar del proceso.

Los derivados de esa estrategia militar de anexi´┐Żn y no de integraci´┐Żn, acompa´┐Żada por actos de confiscaci´┐Żn, venta y colonizaci´┐Żn de territorios, est´┐Żn demasiado cerca en el tiempo y es imposible que no sean parte del imaginario mapuche en su relaci´┐Żn con el Estado de Chile. Son apenas tres generaciones completas que distancian la actualidad de esos sucesos. Hay all´┐Ż un fundamento emocional profundo que, unido a las caracter´┐Żsticas de resciliencia del pueblo mapuche, son un aspecto importante a considerar en el conflicto.

Es decir, no se trata de seguridad ciudadana, derecho de propiedad o aplicaci´┐Żn rigurosa de la ley, si bien hay parte importante de ello. El problema se vincula a una cr´┐Żtica profunda del proceso pol´┐Żtico de construcci´┐Żn del pacto social constitutivo del Estado de Chile. Este, para la historiograf´┐Ża mapuche reciente, es una herida abierta y una agresi´┐Żn.

Cualquier manual simple de manejo de conflictos indica que se debe percibir con claridad la profundidad del fundamento emocional del adversario, saber qu´┐Ż lo impulsa a la lucha, para medir el esfuerzo que se debe emplear en solucionarlo. En el caso del pueblo mapuche ello es muy intenso, y cada acci´┐Żn del Estado, fundada exclusivamente en el prurito de la autoridad y la legalidad, ahonda la emoci´┐Żn negativa.

As´┐Ż se lee que el polic´┐Ża que mat´┐Ż a Mat´┐Żas Catrileo siga en servicio, que se inunden cementerios mapuches para una central hidroel´┐Żctrica, o se cerquen terrenos que antes fueron propios y libres. Y as´┐Ż se justifican los violentistas mapuches.

Es verdad que la emocionalidad del Estado de Chile, expresada en la acci´┐Żn de sus gobernantes, no es menor en t´┐Żrminos de la imposici´┐Żn de la ley y la autoridad. Pero el Estado por pacto constitutivo es el ente administrativo y pol´┐Żtico cuyo principal fin es distribuir bienestar, paz social, desarrollo, justicia y seguridad, y tiene que actuar en consecuencia, representando el bien com´┐Żn.

Ello debiera ser comprendido a fondo por el gobierno y toda la elite pol´┐Żtica, pues crecientemente se va instalando con validez social la idea no solamente de una ´┐Żhistoria nacional del despojo del pueblo mapuche´┐Ż, sino de un Estado olig´┐Żrquico que opera fuera del bien com´┐Żn y al que no le importa la paz social y la seguridad pol´┐Żtica de la sociedad.

Ello genera a su vez la percepci´┐Żn de un d´┐Żficit de legalidad y legitimidad de Estado, y terminar´┐Ż produciendo una fisura importante en el sentido de naci´┐Żn, pues la vieja convicci´┐Żn del sentimiento nacional arraigado como sustento del Estado, en la cual se han formado las generaciones de los siglos XX y XXI, est´┐Ż llegando a su fin, en primer lugar con el conflicto mapuche, pero tambi´┐Żn con temas ambientales y de equidad territorial.

El problema mapuche puede escalar no solo en violencia, con formas de paramilitarismo de variada procedencia y mayor represi´┐Żn del Estado central, sino tambi´┐Żn pol´┐Żtica. La propia ONU ha sostenido que los pueblos que se sientan una naci´┐Żn tienen el derecho de formar su propio Estado y consecuentemente su propio pa´┐Żs, y no se debe descartar que si se siguen acumulando errores, la reivindicaci´┐Żn del Estado propio llegar´┐Ż.

La idea altamente ideol´┐Żgica de que los Estados son organizaciones formadas de una vez y para siempre es un error. Lo ha demostrado con creces la historia reciente. El Estado como ente jur´┐Żdico y moral hay que cultivarlo en la libertad, la equidad y la justicia. La percepci´┐Żn de la vigencia real de estos valores vive en la cultura de cada persona que habita el territorio del pa´┐Żs y cultivarla es responsabilidad del Estado.

Hoy el pa´┐Żs est´┐Ż frente a un problema pol´┐Żtico referido a la constituci´┐Żn del Estado, cuya soluci´┐Żn implica acuerdos sobre su organizaci´┐Żn y gobierno interno en la regi´┐Żn, representaci´┐Żn pol´┐Żtica y satisfacciones de car´┐Żcter econ´┐Żmico y cultural del pueblo mapuche, quien no est´┐Ż conforme con su inserci´┐Żn en nuestro Estado. Pero de la misma manera, requiere una postura clara de condena y no justificaci´┐Żn de los hechos de violencia, bajo argumentos de la historia pasada.

Es necesario recalcar que no hay muchas alternativas. El tema mapuche acompa´┐Ża toda la historia del pa´┐Żs y de alguna manera sus hitos m´┐Żs importantes est´┐Żn signados por la violencia, pese a que los mapuches han hecho esfuerzos importantes de integraci´┐Żn pac´┐Żfica en el pasado. El reimpulso a las identidades que se dio entre ellos en los a´┐Żos 90 ha resultado, por errores de la propia democracia, no solo en entidades no sumisas, que buscan tanto derechos ciudadanos como calidad de inserci´┐Żn como naci´┐Żn en el Estado, lo que es justo. Tambi´┐Żn ha habido un impulso a la violencia por intransigencia y miop´┐Ża estatal, que hoy lamentamos.

Si deseamos tenerlos como parte integrada del Estado de Chile, debemos actuar en consecuencia y entablar un di´┐Żlogo efectivo sobre autonom´┐Ża pol´┐Żtica funcional, desarrollo econ´┐Żmico, representaci´┐Żn parlamentaria y existencia y derechos constitucionalmente reconocidos. Hay que hacerlos parte de la riqueza forestal y agr´┐Żcola de tierras que una vez les pertenecieron y, sobre todo, lavar de manera digna la heridas de la guerra que el Estado de Chile llev´┐Ż contra el pueblo mapuche, y de la cual resultaron p´┐Żrdidas de derechos ciudadanos, de libertad y de cultura. Ese es la parte simb´┐Żlica fundamental de la soluci´┐Żn.

A´┐Żn resuena, para la verdad hist´┐Żrica y nuestra verg´┐Żenza lo escrito por Cornelio Saavedra en 1870: ´┐ŻLa guerra, llevada por el sistema de las invasiones de nuestro ej´┐Żrcito al interior de la tierra ind´┐Żgena, ser´┐Ż siempre destructora, costosa y sobre todo interminable, mereciendo todav´┐Ża otro calificativo que la hace mil veces m´┐Żs odiosa y desmoralizadora de nuestro ej´┐Żrcito. Como los salvajes araucanos, por la calidad de los campos que dominan, se hallan lejos del alcance de nuestros soldados, no queda otra acci´┐Żn que la peor y la m´┐Żs repugnante que se emplea en esta clase de guerra, es decir: quemar sus ranchos, tomar sus familias, arrebatarles sus ganados; destruir en una palabra todo lo que no se les pueda quitar. ´┐ŻEs posible acaso concluir con una guerra de esta manera, o reducir a los indios a una obediencia durable?´┐Ż.


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